Al principio de esta película se lee la frase de Alphonse De Lamartine: “Cuando un hombre tiene problemas, Dios le envía un perro”. Y así arranca la nueva película del director francés más internacional, un Luc Besson libre, provocador y excesivo que vuelve tras cuatro años de ausencia.
Un chico (Caleb Landry Jones), maltratado por su padre y su hermano mayor durante su infancia, encuentra la salvación gracias al amor incondicional de sus perros. Tras este pasado lleno de abusos y dolor, crece rodeado por su manada de la que adquiere sus aspectos más salvajes para dejar atrás su cruel infancia.